martes, 20 de mayo de 2008

BELLEZA PARA VIVIR


Una mañana llegó a las puertas de la ciudad un mercader árabe y allí se encontró con un pordiosero medio muerto de hambre. Sintió pena por él y le socorrió dandole dos monedas de cobre.
Horas mas tarde, los dos hombres volvieron a coincidir cerca del mercado:
¡qué has hecho con las monedas que te he dado? -pregunto el mercader.
-con una de ellas me he comprado pan, para tener de que vivir; con la otra me he comprado una rosa , para tener por qué vivir.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Quina sort. En aquell temps es podian comprar pa amb una moneda de cobre. Avui en dia no et donarien ni pipes!!!